Bueno, bueno, bueno… De estar preparando un post de unas cremas anti estrías, a preparar el post del DÍA DE MI PARTO, ¡ahí es ná!, aunque bueno rectifico, nuestro parto, ya que esto fue cosa de tres, mío (obviamente la que más, y la única que lo sufre), el de mi pequeña, que hizo su trabajo estando bien colocada y encajada, y el de mi chico, ¡ains mi chico!, ahí, conmigo en todo momento al pie del cañón, apoyando, sufriendo… Le faltó tumbarse en la cama con las correas y que le pusieran una vía, angelico mío, que bien se portó…

Os pongo a tod@s en situación…

Domingo 25 de Agosto, 5:50 de la madrugada, me meo que no puedo más, me pesa la barriga, me levanto al baño y parece que meo más de lo normal, medio dormida, pienso,Núria no flipes y vuelve a la cama’, así hago, vuelvo y en el trayecto baño-cama, (10 pasos) noto como me van cayendo unas gotitas, al sentarme en la cama unas gotitas más, y cuando hago ese movimiento un poco más brusco para tumbarme en la cama, ya si que lo noto demasiado raro, me estoy mojando toda, ‘Esto es muy raro…’, ale, levántate otra vez y vuelve al baño, y al sentarme en el water, ¡cataclás! chorraco de agua, miro y veo como hilitos blancos, nadie me había hablado de esos hilitos, ni en las clases de preparación al parto, ni en las revistas, ‘¡ay Dios mío, creo que he roto aguas, ¿3 semanas antes?, pero ¡si soy primeriza!, ¿no se supone que a las primerizas se les atrasa?, pues esta visto que no a todas, ale, la primera en los dientes, voy a llamar a PAPArracho’, y en ese trayecto baño-cama-parte-de-Daniel, ¡más chorraco por la pierna!,

-Cari… Cari… Cari… ¡¡Cari!!, creo que he roto aguas’, ojiplático me mira, y le señalo las piernas, y ahí estaba yo, plantada como un ficus, chorreandico agua por las piernas, y haciendo un pequeño camino de gotitas por toda la habitación, ni clases de preparación al parto, ni mirar si las aguas son claras u oscuras, ni ‘tranquilas tenéis hasta 12h para ir al hospital’, ¡ni na de na!, cagando leches al hospital, estaba claro que me había puesto de parto 3 semanas antes de lo previsto.

Unos 40 min. después, estábamos en el hospital, en urgencias llamo a mi matrona (que aún no conocía, iba a hacerlo al día siguiente que tenía hora para monitores), ella no está y nos atenderá la de guardia, perfecto… Estaba claro, Agosto, Domingo, 6 de la mañana… Y ¿quien había allí?, pues una tía de lo peorcito que me he echado a la cara, antipática, mal educada, bestia, brusca, con pocas (o ningunas) ganas de trabajar, y aunque no venga al caso y no tenga nada que ver, sólo por que me pareció asquerosísima, y por que me sale del alma decirlo, fea como un demonio 😀

Nada más bajar al sótano, donde están los paritorios, nos meten en una de las tantas salas de dilatación, la matrona/asquerosa/palo metido por el culo empieza hacerme las preguntitas de rigor

(Matrona)-¿Cuanto hace que has roto aguas?’, ‘¿tienes contracciones?’ (ni una, yo estaba fresca como una lechuga), ‘¿para cuándo sales de cuentas…?’, etc… Te voy a reconocer y a comprobar que no es flujo y efectivamente has roto aguas’

(Núria pensando)- ¿Hola?, ¿flujo?, ¡por Dios señora!, si me esta saliendo de ahí abajo parte de las cataratas de Iguazú, pero oye, ella es la profesional, la que entiende y si hay que hacerlo, se hace, y en que momento… Cogió una tira con diferentes colores, y me la metió por el chichi hasta la campanilla, ¡Diooooos! ¡Duele de cojon**!, acto seguido.

(Matrona)-Uy, si sí, mira como ha cambiado de color, has roto la bolsa

(Núria pensando)-Gracias por la confirmación señor notario, sino es por usted, hubiera pensado que tenía incontinencia, anda que… Siguiente paso, reconocimiento, ay amigas, eso si que es dolor y lo demás son tonterías, ni contracciones, ni hosti**, ale pues, deditos (eso dijo ella, yo juraría que fue manita o puñito, y no deditos), otra vez hasta el infinito y más allá, me quejo y me quejo y me quejo, y aquella todo era

(Matrona)-Relájate, tranquila, oye que así no puedo…

(Núria pensando)-¿Relájate?, ¿tranquila?, definitivamente esta tía es gilipo**as, ¡quien en su sano juicio se relaja en una situación así!, pero ya el colmo de los colmos nos vino cuando nos suelta…

(Matrona)-Oye perdona, no haberte metido en estos lares y haberte ido a China a adoptar un niño’ O_O,

(Núria pensando y fusilando con la mirada)-De simpáticos esta llenó el mundo, nos dejó tan atónitos que no le contestamos nada, pensándolo fríamente me dije ‘Núria muérdete la lengua, respira y cuenta hasta diez, si tiene que volver a reconocerte puede ser mucho peor, vamos a llevarnos bien, pero ha pasado en milésimas de segundo de ser simplemente ‘Matrona’ a ser ‘La Matrona Gilipollas’, la respuesta fue… Aunque obviamente pusimos la reclamación pertinente al abandonar el hospital.

(Matrona Gilipollas)-Estás más verde que un pimiento, te voy a poner una vía y te vamos a subir a la habitación, y en unas horas vamos viendo como evolucionas, y tu matrona y tu ginecóloga ya estarán aquí’

(Núria pensando)-Perfecto, con tal de que tu no me vuelvas a tocar ni un pelo, ¡bruja!

Nos asignan una habitación, nos acomodamos

(Núria en voz alta)-Cari mira, una cunita, en unas horas tendremos aquí a nuestra pequeñusa…’, se nos caía la baba viendo sólo la cunita, imaginaros…

Nos dicen que me van a dejar el domingo para ver si me pongo de parto por mi misma, y que sino es así, el lunes a primera hora me lo provocarían, y así fue, ni una sola contracción en todo el día, más feliz que una perdiz, avisando a todo el mundo que entre ese día o el siguiente, Paula estaría con nosotros, eso si, sin parar de tirar líquido amniótico a tentenporro, pasa el día, la noche, y a las 7:00 de la mañana del lunes 26 de Agosto, aparece una enfermera,

Enfermera: Buenos días bonica, gírate que te voy a poner un enema, miré a Daniel y le sonreí rollo…

¡Empieza el baile baby!

Nos bajan a dilación, y ahí esta Bea, mi comadrona, totalmente de mi rollo, clara y directa, pero muy agradable y tranquilizadora, con una larga carrera a sus espaldas, junto con mi ginecóloga, la doctora Encabo, que sólo puedo decir de ella que es una tía de 11 sobre 10, me explican la situación,

(Gine)-Como en todo el día de ayer no te pusiste de parto por ti misma, te vamos a poner las correas, a reconocer y te vamos a poner un gotero de oxitocina para que dilates, y a ver como vas evolucionando’

(Núria pensando)-¡¿Reconocer?! No, no, no…

Eso es lo que me hizo la zorrona de urgencias, hacerme lo que queráis, pero reconocerme no…’ pero ¡qué va!, mi vagina ya era de dominio público, todo el mundo que entraba por la puerta, metía la mano hasta la campanilla, y acompañada de la frase tan graciosa ‘Relájate cariño, sino así es imposible’, allí no se relajaba ni Dios, veía las estrellas, ni contracciones ni leches, el reconocimiento era querer morir.

Un par de chutes por vena, un goterito de oxitocina y un calmante, y ale, a ver pasar las horas, las 9, las 10, las 11… No nos olvidemos que cada hora, manaza hasta la garganta, y a pelo, sin epidural, ¡¡Arrgg!!, no había manera que dilatara, mi pequeñusa colocada y encajada, pero su mami no dilataba, las 12, la una… las cinco de la tarde, y en uno de los cientos de reconocimientos, la ginecóloga ve que en 10 horas no había dilatado más que dos dedos, yo sin dolores exagerados, con unas contracciones soportables, deciden ponerme la epidural, para ver si me podían dilatar manualmente, es decir, mano hasta la campanilla con intento de apertura uterina incorporada, bueno, no era debatible, yo lo que quería y lo que coincidía con la gine, era intentar evitar lo que al final fue inevitable, la tan temida cesárea…

Entra el anestesista por la puerta, cachondo como el sólo, pincha la epidural, que reconozco me acojona** bastante, pero que no noté apenas, (¡bien!), esperan unos 15, 20 min, con tembleques incorporados, y reconocimiento again, y ¡ups, sorpresa!, sigo notando dolor, pero sólo en el lado izquierdo, el lado derecho totalmente dormido, ¿eing?, no entiendo nada, ¿no se supone que esto es mano de santo? ¿qué no tendría que notar nada?, ¿entonces?, ¿qué cojon** pasa?, pues pasa, que hay que volver a ponértela, joe*… Repetimos la operación, de nuevo entra el anestesista, el cachondeo, y el pinchazito, sigo sin notar el pinchazo apenas, (menos mal), sigo con los tembleques y unos temblores que miedico le daba a mi chico que me cayera de la cama, y esta vez si que si, me quedo muerta de cintura para abajo, que sensación más extraña, mis piernas iban y venían, subían y bajaban y yo nada oye, que ni me enteraba, los reconocimientos ya no dolían, de hecho, nada dolía, ¡vaya colocón! así que, otra vez la comadrona mete la mano hasta la campanilla por trigésima vez, ¡así si coñ*, así si!, pero ni con esas dilataba, entra la gine, reconocimiento otra vez, y después de ver que aquello no marchaba ni a la de tres, entre ellas llegan a un consenso, me dicen, ‘No podemos esperar más con la bolsa rota, Núria cariño, lo hemos intentado de todas las maneras para que fuera un parto natural, pero no ha habido manera, te vamos a hacer una cesárea’, perfecto doctora, llegados a este punto, y 12 horas después, te juro que ya no me importa, sólo quiero ver a mi pequeña ¡ya!

Entramos en quirófano, mi chico y yo, la gine no puso ninguna pega en que Daniel estuviera presente, muy gracioso el, todo vestidito de verde, de hecho fue ella quien sin que le dijéramos nada, lo dio por hecho, (siempre había oído que en las cesáreas los maridos, esperaban fuera de quirófano), lo sentaron en un taburete a mi lado, y cogidos de la mano esperamos el tan ansiado momento en que la doctora sacara a nuestra pequeña y la escucháramos llorar, y aproximadamente una media hora después, llegó ese momento, ahí la vimos, toda morada, llenita de sangre, todavía unida a mi con un larguísimo cordón, y llorando como un animalillo indefenso, y acto seguido las palabras de la matrona,

‘Enhorabuena, acabáis de tener una niña preciosa, vamos papi, acompáñame’

Mi chico con una sonrisa de oreja a oreja, mirándome de reojillo como yo estaba abierta en canal, desaparece con la comadrona y con nuestra ratota para que le hicieran las pruebas de rigor, unos 15 min después, (todo estos periodos de tiempo son aproximados, yo llevaba un colocón del quince por la anestesia), reaparece con nuestra niña en brazos, y ahí llego nuestro clímax, el momento cúspide, nuestro premio, una preciosidad de 2,800k, rubia, con unos ojos preciosos y unos pies y unas manos gigantes dignas de una pianista, mi chico me la acercó, ya que aún andaban tejemenejeándome por ahí abajo cerrándome y cosiendome, cuando la doctora terminó, quitó la cortinilla, me abrazó y me besó, y nos dio la enhorabuena, me pareció un detallazo, nos dejó durante unos minutos y ya no pude más, no quería aguantar más, rompí a llorar de emoción, nervios, alegría, cansancio…

No era para menos, ¡acababa en convertirme en madre!, ¡acabábamos de convertirnos en padres!, buff, que oleada de sensaciones, habíamos traído al mundo una nueva personita, una nueva vida, alguien que dependerá de nosotros para todo, durante muchos años, (visto como está el país, con una crisis de cojon**, hasta por lo menos pasada la treintena), una cosita que ha venido a nuestras vidas a llenarnos de amor, a darnos alegrías, a hacernos reír y también sufrir, a que en este momento seamos los seres más felices en la faz de la tierra, a que conozcamos y sepamos lo que es el verdadero amor incondicional, joe*, se me cae la lagrimita de nuevo solo de recordarlo, las que sois madres sabéis de lo que hablo, sin duda lo mejor y más grande que me ha pasado en la vida, perdón, que nos ha pasado en esta vida, y esto sólo acaba de comenzar…

Os presento a nuestra pequeña Paula (Batusi para los amigos 😉

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