Este post es un tanto ‘guerrillero’, que lo he divido en dos, últimamente es que me mola esto de mantener la incógnita, lo he rescatado de la bandeja de borradores, inicialmente escrito en Octubre de 2013, cuando el tema estaba calentito, y me hervía la sangre del cabreo que me llevaba, y no es para menos, os pongo en situación…

Me saqué un seguro médico privado por que ya estábamos planeando ser padres (guiño a Lucía), había una súper oferta en XXXX compañía de seguros, que no había carencias y podías usar el seguro en cualquier clínica privada desde el minuto 1, sin letra pequeña, tal cual, entraba parto, ginecología, urgencias, y algo que también miré mucho en el contrato es que no era prepago, ¿qué quiere decir esto?, pues que pagas X dinero al seguro mensualmente, normalmente poco, y cuando acudes a la consulta tienes que pagar X dinero, 3, 4, 5€ o lo que cada seguro tenga contratado, este no era el caso, era una cuota fija al mes y punto pelota, ‘¡que guay! este parece el mejor de todos, me lo voy a sacar’ le dije a PAPArracho, (el seguro me lo saqué yo sola), me parecía que tenía muy buenas coberturas médicas, como dentista (con sus excepciones), y un precio mensual de risa si lo comparamos con todo el uso que le íbamos a dar, como las visitas al ginecólogo, que para las que no lo sabéis, son cada 3 semanas por el privado.

Se acercaba el momento del parto, y aunque a las visitas de la Seguridad Social también iba, por si decidíamos dar a luz en La Fe (considerado uno de los 3 mejores hospitales de España en obstetricia y neonatos), al final decidimos que pariríamos en la clínica privada, la cual le doy un 11 sobre 10, me ayudaron muchísimo en los primeros momentos de la lactancia materna, lo recuerdo como una muy buena experiencia, tanto mi ginecóloga, como las enfermeras, y diréis ‘¡Hombre es que cuando pagas, todos son muy majos!’, eso a una le sale queridas, es decir, el que es más seco que una mojama, lo es toda su vida, vamos, que a una se le nota cuando las cosas las hace forzadas, o le salen solas.

Aquí es donde empezó nuestra GRAN MOVIDA, Batusi se adelantó 3 semanas, nos fuimos de urgencias un Domingo 25 de Agosto, y Batusi vino al mundo al día siguiente.


con-letras-para-el-blog

La peque estuvo con nosotros en la habitación un día, pero toda mi leche la vomitaba, no era normal, así que la pediatra decidió que había que llevarla a NIDOS para observarla, es una habitación de observación, anexa a donde están los bebés prematuros en incubadoras, y a su vez anexa a la UCI, está en la misma planta en la que estábamos ingresados, Batusi estaba en su cunita, ni entubada ni en incubadora (¡menos mal!, luego entenderéis por que digo menos mal…), simplemente la estaban observando.

Cuando vi llegar a la pediatra al día siguiente con cara de pocos amigos, me mosqueé, ‘¿qué pasa?’, le espeté sin darle opción de darnos los buenos días.

-Hemos tenido que ponerle un gotero de suero a la peque, por que no expulsa el meconio (primera caca tras el parto), y al tener un tapón intestinal, todo lo que ingiere lo vomita, pero no os preocupéis, no está en incubadora por que no lo consideramos oportuno, es cuesión de horas que lo expulse por ella misma, así que entre hoy y mañana estará en la habitación con vosotros.

Aquí servidora, con las hormonas tras el parto bailando el hula hoop alrededor de mi culo, estuvo llorando hasta que Batusi entró por la puerta en su cunita 2 días después, estuvo en NIDOS un total de 3 días, en las que había un horario de visitas para los familiares (tras un cristal), y donde su padre y yo éramos los únicos que teníamos acceso libre a cualquier hora, por estar con LM.

Yo estuve ingresada 5 días, le supliqué a mi ginecóloga que alargara mi alta todo lo que pudiera, yo no me iba de la clínica dejándome a Batusi allí, me hubiera encadenado a una barandilla si hubiera hecho falta.

Y aquí es donde nuestro seguro nos dejó MÁS TIRADOS QUE UNA COLILLA, imaginaros nuestra cara, cuando bajamos para irnos a casa, con Batusi en brazos, que ya soltaba unas cagueronas como la catedral de Burgos, con mis pechotes a rebosar de leche pudiendo darle LME, más contentos que unas castañuelas, y de repente la de la recepcionista te diga:

-Esta es vuestra factura, de la 307, son 947€.
EINGGGG… ¿WTF? ¿Perdonaaaaaaa?
-Creo que te has confundido, yo tengo seguro con XXXXX, me cubre todo el parto y la estancia.
-A ti si, pero a la niña no.
O.O  O.O  O.O  O.O
Me quedé ojiplática, no supe ni que decir, ¿¿QUÉ NO CUBRE A LA NIÑA??, ¡¡QUÉ COÑO!!
-Pues mira, espera que llamemos al seguro, hablemos con ellos a ver que ha pasado y os decimos cosas..

Después de 10 o 15 llamadas, cansados de hablar con máquinas que te desvían la llamada de un lado a otro (todos sabéis de lo que hablo), PAPArracho cogió el coche con el cabreo más grande del mundo mundial, y se plantó en las oficinas centrales en Valencia.

Cabreado, impotente, rabioso y con ganas de cargarse a alguien, entró por la puerta de la clínica, donde Batusi y yo estábamos esperandolo.

-Tenemos que pagar, vamos a casa a leer la póliza de cabo a rabo, y hablaremos con un abogado.

Estaba demasiado feliz para cabrearme, así que amoquinamos los casi 1.000€, y aquí es donde digo que ¡menos mal que no estuvo en la incubadora!, por que al día por tener a un bebé en la incubadora eran, agárrense señoras, nada más y nada menos que ¡¡1.000 y pico euros!!, ¡¡AL DÍA!! por 3 días que estuvo, más goteros, más cuidados…

Nos fuimos a casa, con calma arreglaríamos la situación, por mis ovarios y por los coj*** de PAPArracho, esto no se quedaba así…

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