La lactancia materna es una de las cosas más maravillosas que he experimentado desde que soy mamá, pero cuando aparecen baches, mamma mia…, se puede hacer un ‘pelín‘ cuesta arriba.

Hay amigas que me advirtieron sobre los ‘problemillas‘ que pueden surgir al principio de dar el pecho, como que al bebé le cueste engancharse, o las tan temidas, a la par que jodi*as grietas, que me habían dicho que dolía mucho, pues bien, desde aquí les digo a todas ellas, ¡mentirosas!, que sois unas ¡mentirosas! :D, no duele mucho, duele ¡muchísimo!, y si a eso lo acompaña una mastitis, pues aún duele más.

Yo no tenía ni idea de lo que era una mastitis, hasta que fui a la ginecóloga para que me hiciera una revisión de mi cicatriz cesariosa, y mi ginecóloga, que es una ‘loca‘ de la teta, de lo natural y una pro lactancia materna, antes de preguntar por mi, (Don’t worry baby, ya estoy acostumbrada… 🙂 ), preguntó por como llevo la lactancia y mi nueva vida como madre novata, la verdad es que agradezco tanto que la relación entre ella y yo sea, no de amistad, pero casi, puedo hablar con ella de cualquier cosa, y no se limita a lo profesional y ya esta, va un poco más allá, y eso me gusta, y mucho, bueno, que me voy del tema, la cosa es que le comenté que me dolían muchísimo los pezones al amamantar, pero sólo cuando La Pulga se enganchaba, luego cuando estaba mamando, dolía un poco, pero se podía soportar, me miró los pezones y me dijo: «Núria cariñet, tienes un poco de mastitis«, ahí estábamos mi chico y yo, ojiplaticos, nos miramos de reojo en plan, «¿Esta qué dice, qué tengo qué…?, es una inflamación en las glándulas mamarias, y se puede producir por un montón de factores, a mi no supo decirme exactamente de que me vino, puede ser por la posición del bebé al mamar, por los discos absorbentes, por que Paula no abra suficiente la boca al mamar y no llegue a enganchar la areola entera, sino solo el pezón, etc…

La cosa es que ahí estaba, y había que darle una solución al problema, por que amigas, era un problema, y de los gordos, imaginaros cuando Paula se me enganchaba, ¡veía las estrellas!, había algunas veces que se me saltaban las lágrimas del dolor, pero en ningún momento pensé en abandonar la lactancia materna exclusiva, mas bien todo lo contrario, (a testaruda no hay quien me gane 😀 ), pensé más en buscar una solución al problema, y sino lo había, o no se podía, pues ya veríamos a ver que hacíamos, pero que menos que primero intentarlo, y así nos pusimos en marcha, la gine me dio una pomada Fucidine para aplicármela en los pezones, cuatro veces al día, y unas pastillas naturales en cápsulas, que son lo último de lo último, Aquilea Intimus, (18€ el bote de 30 cápsulas), y empezamos con el tratamiento, of course que tanto la pomada como las pastillas, compatibles con la lactancia, y después de una semana y unos días, puedo decir que el tratamiento ha hecho su efecto y por fin, la mastitis ha desaparecido, ¡Oeoeoeoeoe!, y la lactancia es ¡genial!, ni duele, ni molesta, y hasta me da la sensación de que Paula abre más la boca al engancharse, pero vamos, que igual es eso, mi sensación…

Y vosotras, ¿habéis sufrido alguna mastitis durante la lactancia a vuestros retoños? ¡contad, contad!

Nota: Si alguna esta sufriendo mastitis, que acuda a su médico para que le prescriba un tratamiento especifico, que no se auto medique con estos fármacos, he dicho. 😀

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