Escribo este post, (como se suele decir, y aunque mucho mucho, no es que me guste la expresión), desde lo más profundo de mis entrañas, un post de esos que se escriben con alma, que salen casi casi solos, y que ya he leído alguno que otro últimamente con lagrimita incluida, ¿verdad chica murciélago…?

Y esto de sentarme cara el portátil a escribir sentimientos, sensaciones, a hacer reflexiones sobre la vida, la muerte, los miedos, la soledad… No es nada habitual de este blog, ya lo sabéis bien, aquí premia el cachondeo y la alegría, pero esto ha venido por culpa de un pequeño e insignificante susto que tuve con el coche, una tontería cualquier otro día, pero ese día, por H o por B, tenía las hormonas revolucionadas, bailando el hula hoop alrededor de mi culo, y me invadieron unos miedos y unas angustias MUY impropias de mi.

para post

Detesto definirme, lo considero que no es a uno mismo a quien le toca ese roll, pero si tuviera que hacerlo en 3 palabras, una de ellas sería fuerte, aunque desde que soy madre, esto de la ‘fuerza’ se está desvaneciendo y colándose por el retrete, vamos, que por cualquier cosa que da penita, ahí estoy yo, soltando la lagrimita, cuando hace unos años atrás, ni recordaba la última vez que había llorado, lo consideraba de gente débil y blanda (y no puedo con la blanduriez, ¡toma ya palabro!).

Cuando tuve este susto con el coche, al llegar al trabajo, me senté, dejé la chaqueta, y demás trastos, saqué el portátil y cuando lo iba a abrir, no supe por donde seguir, estaba bloqueada, sólo podía pensar en lo que podría haber pasado, en si hubiera sido mucho peor, en si no hubiera sido un mini derrape con las ruedas traseras, en si no hubiera podido controlar el coche, en si no hubiera dependido de mi, en si mi hija, de 15 meses, se quedara sin madre, aterrador y angustioso tan sólo el escribirlo…

Es curioso, porque pensé en mi chico, en mis padres también, pero en mi hija… Pensar en Batusi fue una sensación de ahogo insoportable, lo primero que se me pasó por la cabeza y lo que estuvo rondando en ella durante todo el día, ¿qué sería de mi hija, si con 15 meses le faltara su madre?, la cuidaría su padre, si, le ayudarían los abuelos, si, y aunque no quiero hacer apología del feminismo en la crianza de un hijo, no nos vamos a engañar, una madre es una madre, y como una madre NO HAY NADA, esto es así, y los pimientos son ‘asaos’, como diría mi querida Fina la Endorfina

También es curioso, que este post lo estoy escribiendo desde el cuarto de baño, mientras espero a que se llene la bañera, para darme un baño relajante con mi vasito de Rioja, y mis sales naturales, por que lo necesito, por que cada X tiempo es NECESARIO el meterse dentro del caparazón, por que Batusi está en plan cansina toda la tarde y no me deja respirar ni un sólo momento, quien me diga que las madres no necesitamos estos momentos de soledad, de reflexiones con nosotras mismas, de paz, de gritar ‘¡dejarme en paz, pesados!’ de vez en cuando, que me diga ¡como se hace!, por que yo no aún no lo he descubierto desde aquel 26 de Agosto, pero a la par, no concibo mi vida sin ella, de hecho, mi vida anterior a la maternidad, fue de lo más especial y bonita, me sale la sonrisa tonta sólo el pensarlo, los viajes con PAPArracho, la convivencia siendo dos, las salidas nocturnas, mis 10 kilos menos… Pero después de conocer la maternidad, mi vida pasada la siento como incompleta, como a falta de ‘algo’, os puedo asegurar que a mis 29 años era la persona más irresponsable, alocada y pasota que os podéis echar a la cara, ¿responsabilidades a mi?, ¡calla, calla!, pero me he convertido en madre, hay una personita que depende de mi para TODO ahora mismo, y sólo el volver a recordar aquel derrape, me vuelve a subir el nudo a la garganta, me entra el agobio y se atisba en mis ojos húmedos una lagrimita apuntito de caer…

¿Culpa del Cune?, ¿culpa de las hormonas?, no lo se, realmente no se si alguien tiene la culpa de estos miedos, no se si las madres que estéis leyendo estos párrafos sentís o habéis sentido alguna vez estos miedos, o pensáis que si, que es culpa del Cune y de las hormonas, y se me está yendo la olla, lo que si se seguro, es que estoy terminando el post y he pensado como veinte veces en Batusi, en su futuro y en lo mucho que necesita a su madre, tiene que tener a su madre al lado el primer día de cole, de Instituto, de Universidad, tiene que tener a su madre para presentarle a su primer novio, tiene que reñir con su madre por que esa falda es muy corta, y oír cosas como ¡así no vas a salir, te pongas como te pongas!, que hemos oído todas en nuestra adolescencia alguna vez, necesita a su madre, ahora, y muchos años más…

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