El final de mi segundo embarazo, el final de mi enooooooooooorme barriga, el final de tantos achaques, el final de privarme en ciertos alimentos, el final de la incertidumbre de como será nuestro retoño, el final de no poder hincarle el diente a una buena pata de jamón serrano, en definitiva, el final de la gestación.

Ahora mismo me hallo en la SEMANA 37, teniendo en cuenta que en mi primer embarazo con Batusi rompí aguas en la SEMANA 36+6 y la peque vino al mundo en la 37, es muy probable que por estar en el límite de una diabetes gestacional, por la cantidad de líquido amniótico que tengo, y por antecedentes en el anterior embarazo, no llegue mucho más allá, ¡O SI!, esto es lo curioso del cuerpo humano y de los caprichos que esconde el destino, que nunca se sabe…

Ya me advirtió la ginecóloga en la última visita…

-Igual rompes aguas en el ascensor al salir de aquí de la consulta, que llegas a la semana 40 sin problemas, vosotras sois así, nunca sabemos cuando os vais a poner de parto…

Con controles muy meticulosos por lo que he comentado en el párrafo anterior de no llegar a ser diabetes gestacional, pero si una intolerancia a los hidratos, no queremos que nos salga un niño de 5 kilos por estar descontrolado el azúcar, ¡no por favor!.

Lo cierto es que no voy a echar NADA de menos la barriga, igual suena frívolo, pero es la realidad, ¡me muero porque desaparezca!, este último mes os aseguro que ELIJO MUERTE, dependo de alguien para casi todo, y por si fuera poco, me duele ABSOLUTAMENTE TODO, las caderas, la ciática, la pubalgia, este último achaque que ha aparecido hace unos días llamado psoas, la espalda al dormir, las costillas que me aplasta la bolsa del líquido amniótico, no duermo bien, cada vez que toso debido a un catarro que me acompaña desde hace un mes, y que no hay manera que se independice y se vaya de casa, veo las estrellas por un dolor muscular que se me ha puesto en la zona de los ovarios, en definitiva estoy ¡HECHA UN ASCO!, yo, que siempre me he puesto de los nervios con la gente que no hace más que quejarse de que si le duele esto o lo otro, y ahora ¡mirarme!, soy como un despojo humano.

A partir de hoy y lo que suceda en adelante con respecto al embarazo, es totalmente nuevo para mi, no conozco un embarazo más allá de la semana 37, y no conozco un bebé más gordito de 2,880 kg, que fue lo que pesó Batusi al nacer, actualmente el peque pesa 3 kilos, según la gine es bastante grande, y está por encima del percentil, así que sólo se me ocurre decir ¡madre mía, madre mía como tenga un parto vaginal!.

No veo el momento de tener en brazos a Batusito, veo a recién nacidos en fotos, o por la calle y se me cae la baba, algo que también me muero de ganas de ver es el momento de que Batusi conozca a su hermano pequeño, ¡menudo momentazo!, además últimamente parece como que se compadece de mi, y me ayuda como una marujilla en todo lo que puede, no para de darle besos a la barriga una y otra vez, coge juguetes y dice «eto paya Maio» (esto para Mario), así que al menos de momento (ya veremos luego cuando esté físicamente), no soy la única que tiene ganas de tenerlo entre nosotros.

Mientras nos encontramos en la dulce espera, contando los días para que se acerque el final, aquí una servidora aprovecha para dejarse cuidar y mimar, y por su puesto hacerse fotos por doquier 😀

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